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Un cambio de reconfiguración del modelo de trabajo

El nuevo contrato emocional: bienestar, liderazgo consciente y propósito con tecnología como claves del futuro laboral

En un entorno laboral donde lo constante es el cambio, emerge una necesidad urgente: reescribir las reglas del vínculo entre personas y organizaciones. El viejo contrato —tiempo a cambio de salario— ya no es suficiente. Está naciendo un nuevo acuerdo, más complejo, más humano, más estratégico. Un contrato emocional donde el bienestar, el liderazgo empático y la tecnología con propósito son sus pilares fundamentales.

Este cambio es una reconfiguración profunda del modelo de trabajo. Las personas ya no buscan solo empleo; buscan sentido y propósito. Y las empresas que aún se resisten a este giro están perdiendo relevancia y talento. “El liderazgo efectivo hoy no se basa en la confianza. No se trata solo de dirigir, sino de construir vínculos. Las empresas que entiendan esto no solo atraerán talento, sino que asegurarán su futuro”, afirma Juan Pablo Ventosa, socio fundador de Human Performance y referente en talento y eficiencia organizacional.

Recuerdo a Mariana, una joven con alto potencial que me confesó en una sesión de coaching: “No quiero ser una pieza reemplazable. Quiero sentir que importo”. Esa frase me sacudió. Y resume el dilema que enfrentamos hoy.

Bienestar: de beneficio a núcleo estratégico

Hoy el bienestar no se premia, se garantiza. Según el State of the Global Workplace 2025 de Gallup, el 62 % de las personas cambiaría de empleo por uno que priorice su salud mental y emocional, aun sin aumento salarial. Este dato no solo es contundente: es transformador.

El bienestar es el corazón de la sostenibilidad empresarial. Descanso, balance, contención emocional, desconexión digital: estas no son concesiones, son condiciones para que el talento permanezca, innove y crezca. “Cuando una persona se siente cuidada, florece profesionalmente. El bienestar no es un costo, es una inversión en talento comprometido, creativo y resiliente”, afirma Ventosa.

Después de la pandemia, el modelo híbrido se consolidó. Pero hablar de flexibilidad no es hablar solo de espacios físicos. Es hablar de confianza. Es diseñar culturas que permitan autonomía con responsabilidad y medir el trabajo por impacto, no solo por presencia. McKinsey lo documentó en su informe 2025: las empresas con esquemas de flexibilidad bien estructurados reportaron un aumento del 43 % en productividad y una reducción del 27 % en rotación. Flexibilizar es hoy sinónimo de optimizar.

Aprendizaje constante o irrelevancia asegurada

Este 2025 ha dejado una lección clara: quien no aprende, se vuelve obsoleto. La inteligencia artificial está acelerando la transformación de las habilidades. Según PwC, las personas que integran herramientas de IA en su día a día aumentan hasta un 33 % su valor de mercado. Pero más allá de la tecnología, se impone una pregunta cultural: ¿Estamos cultivando organizaciones que aprenden o solo que repiten? Aprender hoy es adaptarse, y adaptarse es sobrevivir.

En medio del auge de la automatización, la pregunta no es cuánto podemos delegar a la IA, sino qué queremos potenciar en el ser humano. La tecnología debe liberar tiempo para pensar, crear, conectar. Para Ventosa, “una empresa verdaderamente moderna no es la que automatiza todo, sino la que entiende qué no debe automatizar jamás”.

Las máquinas pueden hacer el “qué”, pero solo los líderes humanos pueden cuidar del “quién” y del “para qué”. La tecnología está lista para liderar procesos. Nosotros debemos estar listos para liderar personas. De ahí el auge del Humanismo Digital.

Liderazgo humano, la verdadera ventaja competitiva

Liderar hoy es contener. Es habilitar. Es dejar de ver a las personas como recursos y empezar a verlas como relaciones. En este nuevo contrato emocional, el liderazgo no es jerarquía, es coherencia emocional. Y sin esa coherencia, ninguna estrategia perdura.

Este nuevo contrato no se firma con tinta ni con cláusulas. Se firma con actos. Con culturas que se sostienen desde la empatía, con líderes que saben escuchar antes de decidir y con entornos donde las personas no tienen que elegir entre rendir y vivir. Ahora buscar calor para aportar valor.

En el futuro laboral que ya estamos habitando, el éxito se redefine: no será de quien facture más, sino de quien construya mejores vínculos, más sostenibles, más auténticos, más humanos.

Fotografía: Cortesía de Human Performance



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