Miles de mujeres en comunidades mexicanas siguen sin acceso a equipos básicos para estudiar, emprender o trabajar; una brecha que organizaciones buscan cerrar a través de proyectos de tecnología accesible y de alto impacto social
México ha acelerado su transición hacia una economía donde las habilidades digitales ya son requisito para acceder a mejores oportunidades laborales. Sin embargo, mientras las empresas y las grandes ciudades avanzan en procesos de modernización, amplios sectores de la población siguen sin acceso a herramientas básicas para formarse, emprender o participar en actividades de autonomía económica.
En el país, más de 25 millones de personas permanecen por fuera de esta transformación digital. Aunque el 86,3 % de los hogares urbanos cuenta con conexión a internet, en las zonas rurales esta cifra desciende al 56,5 %. El acceso a una computadora también sigue siendo limitado: solo el 43,8 % de los hogares dispone de una, según datos de la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2023.
Cerrar esta brecha es determinante
Contar con un equipo de cómputo puede significar la diferencia entre depender de intermediarios o gestionar de manera autónoma un emprendimiento, un trámite o un proceso de aprendizaje, y para eso es clave la participación conjunta del sector privado y las organizaciones con carácter social.
“Los desafíos de inclusión digital y autonomía económica no se resuelven desde un solo sector”, señala Jaime Aldana, Country & Delivery Head de EPAM. “La articulación entre conocimiento técnico, recursos tecnológicos y trabajo comunitario es clave para generar soluciones sostenibles y de largo plazo”.
El experto da fe de esto, tras la colaboración que la empresa global con presencia en México hizo con ProSociedad, una organización con más de 16 años de experiencia en el país y América Latina, que trabaja con comunidades donde miles de mujeres enfrentan barreras estructurales para acceder a educación, empleo digno o posibilidades reales de emprendimiento.
“El acceso a tecnología funcional y de larga vida útil es una herramienta indispensable para reducir desigualdades estructurales”, explica Magdalena Rodríguez, co-directora de ProSociedad. “Hemos visto cómo muchas mujeres buscan herramientas para generar ingresos, organizar sus finanzas o digitalizar pequeños negocios familiares. Cuando no tienen dónde aprender o practicar, la brecha se vuelve permanente”.
A través de su programa Co-meta, ProSociedad ha acompañado a más de 8.000 mujeres en estados como Jalisco, Querétaro, Estado de México y Guerrero, mediante procesos de capacitación, mentoría y una red de centros comunitarios que ofrecen formación híbrida y acompañamiento continuo.
Este modelo se apoya en alianzas territoriales e intersectoriales que fortalecen a centros comunitarios ya existentes, con facilitadoras locales y procesos que priorizan el bienestar, la autonomía económica y el desarrollo de competencias digitales. No obstante, uno de los principales obstáculos para sostener estos procesos ha sido el deterioro de la infraestructura tecnológica, que limitaba la continuidad de las trayectorias educativas y productivas de las mujeres usuarias.
En este punto, el rol del sector privado se vuelve clave para sostener y escalar iniciativas comunitarias que ya están generando impacto social desde lo local, especialmente cuando se trata de acceso a tecnología funcional y de largo plazo.
Para responder a esta necesidad, EPAM Systems Inc. activó una de las iniciativas de mayor alcance de su programa global de reacondicionamiento tecnológico en México, donando 381 computadoras destinadas a entre 20 y 30 centros comunitarios, seleccionados mediante convocatoria abierta. Los equipos fueron entregados con Endless OS, un sistema operativo gratuito diseñado para funcionar incluso en contextos de baja o nula conectividad.
“Buscamos organizaciones que puedan hacer el mayor bien en las comunidades donde vivimos y trabajamos, y que usen la tecnología para ampliar oportunidades”, señala Mónica López Ortuño, ESG Latam Head de EPAM. “El objetivo es que estos equipos fortalezcan proyectos con impacto social real y sostenido, especialmente aquellos que impulsan la autonomía económica de las mujeres”.
Las computadoras incluyen acceso a herramientas educativas, bibliotecas digitales y aplicaciones orientadas al emprendimiento, la gestión financiera, el diseño y el comercio digital. ProSociedad, a través de su academia digital, capacita además a las formadoras locales para que puedan acompañar de manera más efectiva a las mujeres en el uso de estos recursos.
Con esta iniciativa, se estima que al menos 2.000 mujeres al año podrán utilizar los equipos para fortalecer emprendimientos, adquirir nuevas habilidades digitales o acceder a rutas de empleabilidad con acompañamiento comunitario. Un centro con tecnología estable permite que surjan nuevos talleres, redes de apoyo y proyectos productivos creados por las propias mujeres y por las formadoras locales.
“Con equipos funcionales, las mujeres pueden tomar un curso, mejorar su emprendimiento o simplemente contar con una herramienta para organizar su tiempo y sus proyectos”, añade Magdalena Rodríguez. “El impacto real es habilitar una capacidad comunitaria que antes no existía o estaba debilitada”.
Fortalecer estos espacios comunitarios se consolida como una vía concreta para que más mujeres encuentren en la tecnología una herramienta real de movilidad social y autonomía económica.
Fotografía: Cortesía de EPAM Systems
















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