En México, el 68 % de las empresas busca innovar sus estrategias de integración; la cocina se convierte en una poderosa herramienta de liderazgo y cohesión
En un mundo corporativo donde la productividad ya no depende solo de la eficiencia, sino de la conexión humana, las empresas mexicanas están recurriendo a un escenario inesperado para fortalecer a sus equipos: la cocina.
De acuerdo con la consultora OCCMundial, más del 70 % de las compañías en México afirma que la falta de comunicación y trabajo en equipo son sus principales desafíos internos, mientras que el 52 % de los colaboradores considera que su organización necesita más actividades de integración para mejorar el clima laboral. Ante este contexto, los Team Buildings Gastronómicos se posicionan como una experiencia innovadora que combina liderazgo, estrategia y creatividad en un solo espacio: la cocina.
“Muchos participantes llegan sin experiencia culinaria y con temor a equivocarse, igual que en su vida profesional. Pero al cocinar en equipo descubren que el error puede ser una oportunidad para innovar”, explica Jeannine Masson, Head of Growth & Innovation de ASPIC Instituto Gastronómico. “La cocina se convierte en un laboratorio de liderazgo real, donde se aprende a escuchar, delegar y confiar”.
Durante la dinámica, los colaboradores se organizan en brigadas culinarias con roles definidos —líder de cocina, coordinador de tiempos, responsable de presentación y apoyo operativo— y deben preparar un menú completo en un tiempo límite. El reto, lejos de ser solo culinario, reproduce los desafíos del entorno corporativo: presión por resultados, necesidad de comunicación efectiva y gestión de recursos.
Un jurado de chefs profesionales evalúa no solo el sabor del platillo, sino cómo los equipos se organizan, lideran y comunican. La experiencia culmina con una comida compartida y la entrega de un diploma, pero el verdadero resultado se refleja en el ambiente laboral: mayor cohesión, confianza y sentido de pertenencia.
De acuerdo con un estudio de Gallup, los equipos con alto nivel de compromiso son un 21 % más productivos y un 17 % más rentables. En México, esta necesidad de conexión se hace aún más urgente: la rotación laboral promedio ronda el 38 % anual, una de las más altas de América Latina, según la AMEDIRH. Actividades como los talleres gastronómicos se han convertido en una inversión estratégica en bienestar y cultura organizacional.
Lejos de ser una simple actividad recreativa, cocinar juntos es una metáfora viva del trabajo en equipo. Cada platillo preparado refleja la importancia de la planeación, la creatividad y la colaboración: los mismos ingredientes que hacen posible el éxito empresarial.
En un entorno donde las empresas buscan líderes más empáticos, resilientes y humanos, ponerse el mandil podría ser el primer paso hacia un liderazgo más auténtico. Porque al final del día, los grandes proyectos —como los grandes platillos— solo se logran cuando todos aportan su mejor ingrediente.
Fotografía: Cortesía de ASPIC Instituto Gastronómico

















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