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La nueva etapa de la salud menstrual como derecho humano


Palmira Camargo, vicepresidenta de Comunicación Corporativa Latam, hace un llamado a seguir abriendo la conversación sobre salud menstrual desde un enfoque de derechos humanos

La salud menstrual toma un papel central en la agenda de equidad, dignidad y bienestar en México y en el mundo. Más allá de un proceso biológico, el ciclo menstrual está directamente vinculado con derechos fundamentales como el acceso a la salud, a la educación, a la información y a la participación plena en la vida cotidiana. Sin embargo, para millones de niñas, adolescentes, mujeres y personas menstruantes en el país, este proceso aún se vive desde el silencio, el estigma, la desinformación y, en muchos casos, con barreras estructurales que limitan su desarrollo.

Hablar de salud menstrual es hablar de condiciones dignas para estudiar, trabajar, convivir y ejercer plenamente los derechos. Cuando se carece de entornos informados, seguros y empáticos, las consecuencias van más allá del ámbito físico, ya que impactan la autoestima, la autonomía y la permanencia en espacios educativos y laborales. En este contexto, visibilizar el ciclo menstrual como un tema de interés público y de derechos humanos es un paso indispensable para avanzar hacia una sociedad más justa e incluyente.

En México, la desigualdad en torno a la salud menstrual sigue siendo una realidad documentada. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Gestión Menstrual, realizada por UNICEF México, Menstruación Digna México y Essity (2022), alrededor de 69 % de las adolescentes tuvo poca o nula información cuando presentó su primera menstruación, mientras que cerca de 20 % de las personas menstruantes enfrenta limitaciones de infraestructura básica en escuelas, espacios públicos o centros de trabajo, como acceso a agua, privacidad o insumos adecuados.

Asimismo, en Ciudad de México, la Comisión para Prevenir la Discriminación (Copred, 2023) estima que hasta cuatro de cada 10 personas menstruantes viven algún grado de pobreza menstrual; es decir, carecen de acceso constante a productos, servicios o condiciones dignas para gestionar su ciclo menstrual. Estas barreras impactan directamente en su salud, su permanencia escolar, su desempeño laboral y el ejercicio pleno de sus derechos.

En los últimos años, si bien se ha registrado un avance en la conversación pública sobre este tema, persisten barreras culturales que generan inseguridad, vergüenza y desinformación. La falta de espacios de diálogo abiertos, la normalización del dolor sin acompañamiento médico y la poca educación sobre el ciclo menstrual son retos vigentes. Aun así, cada vez más mujeres reconocen la importancia del autocuidado íntimo, la información clara y el acceso a productos adecuados como factores determinantes para su bienestar y su calidad de vida.

Desde esta perspectiva, el enfoque de derechos humanos cobra especial relevancia. Para Palmira Camargo, vicepresidenta de Comunicación Corporativa; la conversación sobre salud menstrual debe entenderse como parte de una responsabilidad compartida entre sociedad, sector público y sector privado. “Hablar de salud menstrual es hablar de dignidad, de acceso a la información y de igualdad de oportunidades. Cuando una mujer puede vivir este proceso sin vergüenza, sin miedo y con acompañamiento, se fortalece su autonomía y su desarrollo. En una fecha como el Día de los Derechos Humanos, es fundamental recordar que los derechos también se ejercen en lo cotidiano”, señaló.

De acuerdo con esta visión, la garantía de los derechos no recae únicamente en los Estados. También, las empresas juegan un papel clave a través de sus decisiones, procesos, cadenas de valor y mensajes. Desde su operación global, Essity alinea su gestión a marcos internacionales como los Principios Rectores sobre Empresas y Derechos Humanos de las Naciones Unidas, forma parte del Pacto Global de la ONU y adhiere a estándares de organismos como la OIT y la OCDE, integrando la perspectiva de derechos humanos en su operación diaria.

Avanzar en salud menstrual en México es más que una cuestión de bienestar individual, sino un desafío colectivo ligado al ejercicio pleno de los derechos humanos. Garantizar el acceso a información oportuna, educación, productos adecuados y entornos de acompañamiento permite que más mujeres vivan este proceso con seguridad, confianza y autonomía.

En el Día Internacional de los Derechos Humanos, que se celebra el 10 de diciembre, abrir la conversación sobre salud menstrual es también una invitación a repensar cómo construimos sociedades más equitativas, empáticas y conscientes de que la dignidad se ejerce, todos los días, desde lo más básico.

Fotografía: https://pixabay.com/



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