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Los Bestauradores convierten la impresión 3D en un punto clave de su negocio


Con casi cinco millones de seguidores, este gigante de las redes sociales encontró en Bambu Lab al aliado tecnológico para escalar sus operaciones y optimizar su producción

En 2012, Jair Domínguez se grabó instalando un piso de cerámica. Subió el video a YouTube sin grandes expectativas, sólo con la intención de compartir conocimientos adquiridos de manera autodidacta tras años de trabajo en la construcción. Lo que no imaginó fue que ese video sembraría las bases de un movimiento. Más de una década después, se reconoce como el origen de Los Bestauradores, una de las comunidades maker en español más influyentes y un referente del DIY (“do it yourself” o hazlo tú mismo) en internet.

En el centro de su crecimiento reciente hay una herramienta clave: la impresión 3D. En particular, la adopción de impresoras Bambu Lab les ha permitido escalar más rápido y mejorar radicalmente la manera en que diseñan, prueban y entregan productos personalizados.

Así, Jair hoy lidera el diseño y la producción de herramientas especializadas, como mesas de soldadura y plantillas para carpintería, pensadas para cubrir las necesidades de una comunidad de clientes en crecimiento y una audiencia de casi cinco millones de seguidores en redes sociales, que abarca desde técnicos, arquitectos e ingenieros hasta aficionados de fin de semana, todos atraídos por el conocimiento práctico del equipo y su estilo directo y sin rodeos.

“Nuestra comunidad creció junto con nosotros”, cuenta Jair. “A medida que aprendíamos nuevas habilidades, las compartíamos. Y con el tiempo, ya no únicamente enseñábamos, sino que empezamos a fabricar también”.

Sin embargo, el punto de inflexión llegó cuando decidieron integrar la impresión 3D a sus operaciones. No fue un proyecto secundario, sino un cambio estratégico. Antes, el taller utilizaba impresoras de distintas marcas, lo que provocaba problemas de compatibilidad, resultados irregulares y pérdida de tiempo. En busca de una solución, decidieron abandonar la mezcla y estandarizar con Bambu Lab.

Con Bambu Lab ganamos velocidad, precisión y simplicidad”, explica Jair. “Ahora podemos mandar archivos desde el celular, y cualquiera en el equipo puede imprimir, incluso sin experiencia técnica”.

Gracias a estas implementaciones, el flujo y los procesos de trabajo ahora son fluidos. Jair diseña las piezas desde su taller, las prepara en Bambu Studio, y su equipo sólo tiene que cargar el archivo y dar clic en “imprimir”. Así, evita cuellos de botella y complicaciones para lograr una producción cada vez más eficiente y escalable.

Impresión 3D: más allá de los prototipos

En Los Bestauradores, la impresión 3D no se limita a crear prototipos o elementos decorativos. Es parte esencial de su oferta debido a que el equipo imprime componentes funcionales que se integran directamente en las herramientas que venden, además de obsequios personalizados como llaveros y accesorios. Esta estrategia les permite validar ideas rápidamente, reducir costos de fabricación y diferenciarse en un mercado altamente competitivo.

“Diseñamos, imprimimos, probamos, ajustamos y lanzamos rápido. Esa agilidad no tiene precio y nos permite resolver retos técnicos en menos de un día”, comenta Jair.

Una filosofía de accesibilidad

Además del contenido en sí mismo, lo que mantiene el vínculo de Los Bestauradores con su comunidad es la manera de comunicar. En este sentido, la filosofía de Jair es clara: hablamos sin tecnicismos, sin pretensiones y con consejos prácticos, cercanos. “Así se construye una comunidad”, afirma. “Y tener herramientas como Bambu Lab, que simplifican en lugar de complicar, nos permite enfocarnos en lo que realmente importa: crear, construir y conectar con nuestra audiencia”.

Para quienes están pensando en incursionar en la fabricación o adoptar la impresión 3D como parte de su negocio, Jair tiene un mensaje directo: más que un gasto, verla como una herramienta que va a facilitar el crecimiento.

“Puedes reducir costos, personalizar tu oferta y escalar, sin depender de terceros. Pero hay que estar dispuesto a aprender. Dominar la tecnología toma tiempo. La buena noticia es que, con plataformas como Bambu Lab, hoy es mucho más fácil que antes”, concluye.

Fotografía: Cortesía de Bambu Lab



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