Aunque la participación femenina crece, la falta de estrategias de Propiedad Intelectual limita el impacto económico de sus avances
En el marco del mes de la mujer y el reciente Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, México celebra el creciente interés de las mujeres en disciplinas STEM. Sin embargo, el reto ya no es solo sumar talento: es evitar que sus innovaciones se queden sin protección, sin inversión y sin llegada al mercado.
ClarkeModet, firma referente en protección de activos intangibles, advierte sobre una “brecha invisible”: la distancia entre participar en ciencia y tecnología, y lograr proteger y monetizar esa innovación mediante estrategias de Propiedad Intelectual (PI). Cuando una idea no se protege a tiempo, el país pierde competitividad, las inventoras pierden poder de negociación y el mercado pierde soluciones.
Los números no mienten: más talento, menos patentes
Aunque las mujeres ya representan casi la mitad de los graduados de educación superior a nivel global, la UNESCO advierte que solo una de cada tres investigadores en el mundo es mujer. La brecha se amplifica cuando la conversación se mueve de la academia al mercado.
De acuerdo con el “World Intellectual Property Indicators 2024”, más reciente, publicado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (WIPO por sus singlas en inglés), en 2023 se presentaron 3.55 millones de solicitudes de patentes a nivel global (+2.7 % anual). Sin embargo, en la vía internacional PCT (272,600 solicitudes), las mujeres representaron solo 17.7 % de las personas inventoras listadas.
Aun con una mejora sostenida (de 10.9 % en 2009 a 17.7 % en 2023), al ritmo actual la paridad no llegaría sino hasta 2077.
En México, la brecha también es estructural: solo alrededor de 14 % de las solicitudes de patente presentadas ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) han sido realizadas exclusivamente por mujeres, de acuerdo con datos y estimaciones del propio instituto difundidos en análisis del ecosistema de innovación en años recientes.
En contraste, la participación femenina es mayor en otros instrumentos de propiedad intelectual —como marcas— según información del IMPI y organismos del sector. El contexto es relevante: en 2025 se otorgaron 972 patentes a personas mexicanas, cifra histórica reportada por el IMPI, mientras que el instituto comenzó recientemente a incorporar la variable de género en solicitudes para generar estadísticas más precisas en los próximos años.
“México no puede darse el lujo de dejar innovación sobre la mesa. La Propiedad Intelectual no es un trámite: es el puente para que una idea salga del laboratorio, atraiga inversión y genere ingresos”, señaló Lorena Rodríguez, Regional Managing Director de ClarkeModet. “Cuando no se protege, se debilita la posibilidad de escalar, licenciar, negociar o defender una innovación.”
La brecha invisible: lo que no se protege, no se capitaliza
Proteger una invención a través de patentes, modelos de utilidad o secretos industriales convierte conocimiento en un activo, facilitan alianzas estratégicas, atrae capital, y reduce el riesgo de apropiación indebida. Sin embargo, muchas científicas, inventoras y emprendedoras enfrentan barreras específicas en el camino a la protección: falta de información práctica sobre PI, costos percibidos como inaccesibles, tiempos y complejidad del proceso, y poca estructura de transferencia tecnológica en universidades y startups.
Qué pueden hacer hoy las inventoras (y sus organizaciones)
Para cerrar esta brecha, ClarkeModet recomienda:
- No publicar antes de proteger: Divulgar una idea en un congreso o revista sin haber iniciado la estrategia de PI puede comprometer la novedad y poner en riesgo la patente.
- Documentar la innovación desde el día 1: bitácoras, pruebas de concepto, fechas, versiones, aportaciones del equipo y acuerdos de confidencialidad son clave para construir una protección sólida.
- Buscar aliados, no solo asesoría: equipos que entiendan la tecnología, el negocio y la ruta de monetización, no únicamente el registro.
- Vivir la PI como estrategia: Una patente no es un trofeo: puede habilitar licenciamiento, inversión, expansión internacional y mejores términos de negociación.
“Fomentar la participación femenina en tecnología no es solo justicia social: es un imperativo económico para México”, concluyó Rodríguez. “Más mujeres con innovaciones protegidas significan más competitividad, más soluciones y un crecimiento más sostenible.”
Fotografía: https://pixabay.com/


















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