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Padres presentes: buscan crecer profesionalmente e involucrarse activamente en la crianza

En el marco del Día del Padre, Buk analiza cómo las nuevas generaciones de hombres están redefiniendo el éxito profesional, priorizando flexibilidad, bienestar y tiempo de calidad fuera del trabajo

Durante años, las empresas construyeron sus dinámicas laborales alrededor de una idea específica del éxito profesional masculino: disponibilidad total, jornadas largas y trabajo como prioridad absoluta.

Pero hoy, desde Buk, plataforma integral de Gestión de Personas, impulsada con inteligencia artificial, vemos una conversación que empieza a cambiar, especialmente entre generaciones más jóvenes: los hombres buscan crecer profesionalmente y construir trabajos compatibles con una vida personal mucho más activa y presente.

Cada vez más hombres buscan involucrarse activamente en la crianza, compartir responsabilidades de cuidado y tener tiempo real para su vida familiar. En paralelo, beneficios que antes eran percibidos como “comodidades”, así como esquemas híbridos, horarios flexibles o políticas de bienestar, empiezan a convertirse en factores decisivos para permanecer en un empleo.

De acuerdo con Buk, en México, el 63 % de los padres pueden teletrabajar al menos una parte de la semana. Además, un análisis basado en datos del INEGI estimó que el 19.6 % de los empleos en el país podrían realizarse desde casa, lo que refleja el potencial de los esquemas remotos e híbridos para responder a las necesidades de las familias y adaptarse en parte a las expectativas laborales actuales.

Detrás de esta conversación existe una transformación cultural mucho más amplia. Pues lo que antes se entendía como “éxito profesional” empieza a redefinirse para muchos hombres que hoy también buscan construir vínculos más presentes fuera del trabajo. Datos de Buk muestran cómo las expectativas laborales masculinas han evolucionado en los últimos años. De hecho, en 2025, los hombres mexicanos señalaron que el salario, la flexibilidad y el ambiente laboral fueron de los factores más valorados al momento de elegir o permanecer en un empleo.

Aun con esto, muchas culturas organizacionales siguen premiando modelos de trabajo asociados a disponibilidad permanente, presencialidad o jornadas extensas, lo cual, en la práctica, genera una tensión cada vez más visible: hombres que quieren involucrarse más en su vida personal, dentro de estructuras laborales que todavía fueron diseñadas para otra realidad.

Aun con los cambios reflejados, la realidad en México sigue siendo otra, los hombres siguen atados a estructuras laborales que priorizan la carrera sobre la vida personal. Buk encontró que la paternidad no cambia radicalmente las prioridades laborales: el padre sigue buscando un ingreso competitivo y desarrollo, con flexibilidad como complemento y de manera opcional para poder pasar más tiempo con la familia.

Y probablemente ahí está una de las conversaciones más relevantes para las empresas hacia adelante. La flexibilidad empieza a tomar fuerza frente al factor de atracción y permanencia de talento, pues las nuevas generaciones están redefiniendo qué esperan realmente de su trabajo.

Durante mucho tiempo, las empresas asumieron que el trabajo debía ocupar el centro absoluto de la identidad masculina. Hoy, esa idea empieza a romperse. Y las organizaciones que logren entender ese cambio antes que el resto no solo estarán respondiendo a una tendencia laboral, sino a una transformación cultural mucho más profunda: una generación de hombres que ya no quiere elegir entre crecer profesionalmente o estar presente en su propia vida.

Fotografía: https://pixabay.com/



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