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Fraude online costaría US$119 millones a comercios mexicanos en 2026

El crecimiento del e-commerce en México eleva la presión sobre las tiendas digitales para reducir pérdidas por chargeback sin rechazar compradores legítimos

El crecimiento del comercio electrónico en México está abriendo una nueva etapa para los comercios digitales: vender más ya no depende únicamente de atraer tráfico o ampliar métodos de pago, sino de proteger cada transacción con mayor precisión. De acuerdo con el Estudio E-commerce Latam edición de junio 2026, las pérdidas por fraude en compras online con tarjeta de crédito en México podrían alcanzar US$119 millones en 2026, frente a US$110 millones estimados en 2025.

El reporte, elaborado por Koin en alianza con Gmattos, analiza la evolución del e-commerce en Brasil, México y Colombia, con foco en fraude online, medios de pago y nuevas formas de financiamiento digital. En el caso mexicano, el estudio proyecta un crecimiento de 18 % en ventas online para 2026 y ubica al país como el segundo mercado de comercio electrónico de la región, con un valor estimado de US$55 mil millones en 2025.

La expansión mexicana forma parte de una tendencia regional más amplia. Según el estudio, las ventas online en América Latina crecieron 12.2 % en 2025, un ritmo 1.5 veces superior al promedio global. El avance confirma el potencial de la región, pero también amplía la superficie de exposición para los comercios: más compradores, más transacciones, más canales y más oportunidades para ataques de fraude.

El desafío no se limita al fraude que logra concretarse. El estudio advierte que América Latina enfrenta dos problemas simultáneos: pérdidas por chargeback y falsos positivos. Las tasas de aprobación de compras online en la región son inferiores a las observadas en América del Norte, lo que indica una mayor propensión a rechazar operaciones legítimas por sospecha de riesgo.

Para los comercios, esa diferencia tiene un impacto directo en ingresos. Cuando una compra fraudulenta con tarjeta de crédito es aprobada, la pérdida recae sobre la tienda. Cuando una compra legítima es rechazada por error, la venta se pierde antes de existir. En ambos casos, el resultado es menor conversión, menor confianza y mayor presión sobre el margen.

“El e-commerce mexicano tiene una oportunidad enorme de crecimiento, pero esa oportunidad exige una gestión de riesgo más precisa. El fraude ya no se combate solo bloqueando operaciones sospechosas; también hay que evitar que buenos compradores queden fuera por señales mal interpretadas. La prevención moderna debe proteger la venta, no frenarla”, señaló Dieter Spangenberg, director de fraude de Koin.

El estudio también muestra que América Latina y Europa registran 4.1 % de pedidos online terminados en fraude, por encima de América del Norte, con 3.1 %, y Asia-Pacífico, con 3.0 %. Esta comparación refleja la presión que enfrentan los mercados digitales en expansión, donde la adopción tecnológica avanza rápido, pero la madurez del consumidor y de los sistemas de prevención puede variar de forma significativa.

Otro punto crítico está en la recuperación de pérdidas. De acuerdo con el análisis, la recuperación en disputas de chargeback en América Latina apenas supera el 12 %, mientras que en América del Norte llega a casi 20 %. Esto significa que, una vez concretado el fraude, la posibilidad de recuperar el dinero sigue siendo limitada para los comercios de la región.

En este contexto, la prevención de fraude se convierte en una función estratégica para el comercio electrónico. Ya no basta con aplicar reglas rígidas al final del checkout. Las tiendas necesitan analizar señales de comportamiento, patrones de compra, madurez digital del consumidor y anomalías en tiempo real para distinguir mejor entre una operación riesgosa y una compra legítima.

La evolución del fraude también acelera esta transformación. El estudio señala que la inteligencia artificial ya forma parte de los mecanismos usados por defraudadores en distintos mercados, lo que obliga a las plataformas de riesgo a responder con modelos más dinámicos, capaces de procesar grandes volúmenes de señales y adaptarse a comportamientos cambiantes.

“Los defraudadores ya no operan con patrones simples. Cambian de estrategia, prueban combinaciones, automatizan ataques y aprovechan cualquier fricción del ecosistema. Por eso, la defensa también tiene que evolucionar. La inteligencia artificial permite evaluar riesgo con mayor contexto, reducir falsos positivos y sostener mejores tasas de aprobación”, agregó Spangenberg.

Para México, el reto será crecer sin convertir la seguridad en una barrera para el consumidor

El país combina alta penetración online, una base amplia de compradores digitales y una diversidad creciente de medios de pago, desde tarjetas y débito hasta transferencias, billeteras y financiamiento en el checkout. Esa complejidad exige soluciones capaces de cuidar la experiencia, proteger el margen y mejorar la conversión.

El Estudio Koin-Gmattos concluye que la competitividad del e-commerce en América Latina dependerá de la capacidad de los comercios para tratar la prevención de fraude como una infraestructura de crecimiento. En mercados como México, donde las ventas online seguirán avanzando, la diferencia estará en vender más con menos pérdidas y con menos rechazos indebidos de consumidores reales.

Fotografía: Cortesía de Koin



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